Finales de agosto del 2005; mi tercer mes en menorca; mi segundo en ciutadella; David, mi amigo el musico de Calafell y yo; nos mudamos definitivamente a la casa de Cris y Caro, nuestras amadas amigas de la isla; entre otras cosas porque ya eramos un equipo; nos llamabamos la familia Carpanta, porque siempre ibamos cargados con el coche de Cris hasta los topes; ellas de sus maletas de artesanias, y nosotros, con nuestras guitarras y altavoces, de ciutadella a Mahon, y de Mahon a Ciutadella, y de calita en calita, para no perder la buena candelita.
estabamos en la terraza; las rastas de Cris, la vie boheme, y las noches de dormir en la playa, hicieron posible que diminutos seres habitantes indeseables, del cuero cabelludo, inviadieran nuestra paz y tranquilidad; y el mestre David me hacia una instantanea del picor del champu en mi entrecejo mientras la locion actuaba durante unos minutos.